Cuando llegue todo había cambiado, mi jardín, mi patio y mi vida. No imaginé que una discusión llegara  a tal extremo. Fue una más de muchas que habíamos tenido en tantos años de estar juntos. ¿Qué habrá cambiado? Reflexiono y me veo de nuevo acalorado en plena plática, o al menos así las llamaba, ahora lo veo, lo entiendo. Tantas horas y tantas palabras tiradas a la basura sin llegar a nada. Destructoras de sentimientos para engendrar otros contrarios. Una a una apilándose en nuestra alma destruyéndonos sin darnos cuenta. Disfrazadas de ovejas cuando en realidad eran lobos feroces, hambrientos… letales.

Cruzo mi patio impresionado por lo que veo. La humedad se apodera de mis ojos. No quiero una explicación… ¡la causa! La imagino… ¿de verdad tenía que ser así?

Sentado en un rincón apoyo mi cabeza sobre is rodillas, veo el piso. No hay ruido, todo esta  calmado… sin querer alzar la cabeza me hundo en mis ideas, el silencio me ayuda y la calma me inspira. Así, sin ver ni oír,  me doy cuenta que de ahora en adelante mi vida tomará otro rumbo, era un parteaguas, una línea que dividía el pasado de lo que vendría. Estaba claro tendría que construir  cosas más sólidas en vez de perder el tempo en hacer cosas tan vulnerables.

Tenía que suceder, una perdida traería muchas otras ganancias. Espero que no sea tarde y  logre reparar mi vida. Mi jardín y mi patio solo son cosas que por el hecho de serla son reemplazables. ¡Tú no lo eres! Y yo para ti no quiero serlo. Voy a Buscarte… tengo mucho que explicar,  pedirte perdón por tantas cosas. Enmendar camino y tener uno de ambos, el mismo.

Sembrar otra vez con diferente terreno y semilla  ¡En ti! si me aceptas. Cuidaré se ese jardín todos los días, regare con palabras ¡Ahora si palabras! Con el afán que las absorban las raíces y se fortalezcan aferrándose más al suelo y su tronco crezca  solido alimentado de atenciones y cuidados

Todo había cambiado pero no cuando llegue esa tarde…